|
En la vieja casa del cauchero de La Pedrera, en el río Caquetá, un grupo de Macunas espera el avión.
Mi amigo, nuevo dueño de la casa, ha traído a la reunión a Sancho, un cachorro de sabueso inglés,
quien, en el jugueteo al cual lo ha acostumbrado su dueño blanco, muerde a Isaac, un chamán de respeto.
Se acaba la fiesta. Al otro día llega el avión, y los Macuna recogen sus paquetes y vuelven a sus malocas.
Pocos días después, un bote para en la casa. Hay escopeta? preguntan. Respondemos que no, por qué?
Dicen: Un jaguar cruzó el río enfrente de nosotros y salió aquí arriba. Vamos a buscarlo!
Salimos sin escopeta y el perrito con nosotros; cogimos la huella y la seguimos. El sabueso se fue, enloquecido por la aventura, hacia el centro.
En la maraña, nosotros no pudimos seguir más, y regresamos oyendo todavía los ladridos.
Esa noche la lluvia borró las huellas; madrugamos a buscar y no encontramos nada. No había nada qué encontrar; Isaac había vuelto por el perro.
|